

1. ¿A qué modo social pertenece el grupo (adscriptivo, semi-adscriptivo o abierto)? Justifiquen su respuesta
Este grupo pertenece a una clase semi-adscriptiva. El ingreso a este grupo es voluntario; sin embargo, implica una preparación previa en la que te conoces la forma de ver el mundo de este movimiento. Por otro lado, también se puede abandonar el grupo.
Existe, entonces, un pacto entre personas e institución. Dicha alianza consiste, además, en adoptar la ideología del grupo Sodalicio. Así, existe una búsqueda por parte de estos nuevos integrantes de encontrar nuevos ideales y normas que compartan sus creencias parciales para ser complementadas dentro de esta organización. Las personas que te llevan hacia este grupo tomarían la forma de “catequistas” en la religión católica.
De esta forma, las acciones del individuo se ven influidas, ahora, por esta nueva perspectiva y forma de ver el mundo a partir de lo aprendido dentro de este espacio.
2. ¿Los miembros del grupo tienen creencias o prácticas culturales que a ustedes les resulten extrañas, incomprensibles o irracionales? De ser el caso, deben señalarlas
El grupo no presenta ninguna práctica o creencia extraña. Vivimos en un país donde la mayoría es católica y están totalmente de acuerdo con las creencias y practicas realizadas por diversos miembros religiosos. Cada uno, tiene la libertad de escoger al grupo religioso al cual quiere pertenecer. El SVC, es una fundación que busca ayudar a los demás, enseñar a los demás, vivir en el amor y la verdad.

El día domingo 22 de noviembre se realizó a las 8:30 de la mañana en
Por ser un local cerrado y por un respeto a la religión, la estrategia de observación que utilizamos fue una observación participante, debido a que todos fuimos participes de la ceremonia ya que no queríamos faltarles el respeto y también porque si no participábamos no podíamos ingresar.
Al llegar nos recibieron en uno de los auditorios del templo. En la entrada había una mesa de inscripciones, donde una joven de aproximadamente 25 años te saludaba cordialmente y te preguntaba tu nombre; luego te entregaba una etiqueta con tu nombre y un material de trabajo. Este material tenía todo el contenido de la “jornada” y estaba dividido por partes de acuerdo a la dinámica de esta.
Luego pasamos a observar el territorio que estaba dividido de la siguiente manera:
· La iglesia con una capacidad para 700 personas (sentadas) aproximadamente, que está compuesta por una capilla para la reserva y adoración del Santísimo Sacramento, un baptisterio (lugar donde se realiza el bautismo), cuatro confesionarios, una sacristía (lugar donde se guardan los objetos que son necesarios para la misa, como las hostias sin consagrar, cálices, casullas, etc.) un espacio para el coro y un campanario.
· El centro pastoral, que está conformado por distintos ambientes: En el primer piso se encuentran las oficinas administrativas, 2 auditorios (uno para 350 personas y otro más pequeño con carpetas), una especia de plaza central (donde hay una pileta y 2 estatuas, una de
En el segundo piso hay 2 salones grandes, uno de ellos tiene 2 juego (ping-pong y una mesa de fulbito) y el otro es para reuniones (tiene una mesa larga como para 10 personas y una pizarra), y por ultimo tiene 5 salas para reuniones (cada sala tiene algunos sillones y mesas de centro, una de las salas tiene un televisor que se reserva con anticipación) Tiene también un sótano con 3 espacios para velatorios, los cuales cuentan con una capilla y sacristía propia.
· La comunidad donde residen los miembros del Sodalicio de Vida Cristiana que como se explico anteriormente tienen a su cargo la animación y servicio pastoral de la parroquia y sus actividades.
Habiendo explicado el espacio físico, entraremos a lo que fue la actividad en sí. Nos enteramos de esta actividad por medio de un contacto con un miembro del SCV que vive en la comunidad junto a la parroquia. Nos envió el siguiente mail: (ver imagen al inicio de la entrada)
Dentro del auditorio (lugar donde se desarrollo la ceremonia) había unas 40 carpetas y una mesa infusiones, café, etc. Las personas fueron llegando poco a poco y nosotros nos fuimos dividiendo en 3 grupos 2 grupos de a 2 y uno individual para proceder a la observación cada uno contaba con una libreta para tomar apuntes de las cosas observadas de cada parte de la ceremonia lo más fiel posible para tener una buena información descriptiva acerca de dicho acontecimiento y no dejar ningún detalle de lado. No había un rango de edad establecido, pues se podían encontrar desde jóvenes de 15 años hasta señoras y señores de 50 años, como también familias enteras.
La actividad empezó a las 9 de la mañana con una oración llamada “laudes” (es una oración que se hace en la mañana y que ya está estructurada) que fue dirigida por un sodálite. Luego hicieron una breve introducción a lo que sería la jornada y sucesivamente invitaron a otro miembro (superior de la comunidad “Santa María de la Evangelización”, localizada en San Borja) del Sodalicio de Vida Cristiana para que exponga la plática central de la jornada. Esta plática llevaba como título “El Combate Espiritual”. Habló aproximadamente una hora y media acerca de múltiples temas y experiencias, entre ellos la santidad no como acto heroico sino como algo que la persona humana puede alcanzar en lo cotidiano, sin tener que hacer algún milagro necesariamente, habló también sobre algunos puntos principales para alcanzar este ideal y cómo podría ayudar el tiempo de adviento (tiempo de preparación antes de Navidad).
Luego de la plática hubo un descanso de aproximadamente 15-20 minutos donde todos conversaban entre si muy amistosamente. Después del break se invitó a pasar a los grupos determinados, donde se debía hacer un trabajo con el material que se entregó al inicio y con una biblia que consistía escribir en un papelografo lo que más impacto o que más llamo la atención al grupo de la charla y relacionarlo con las sagradas escrituras (biblia) y finalmente exponerlo. Esta actividad duró hasta las 11:30 donde empezaron a guardar sus cosas y organizarse para asistir a misa.
La misa comenzó exactamente a las 12 del medio día. Estuvo compuesta por varios cantos y oraciones, con la participación tanto del sacerdote como de las personas asistentes. Hubo varios momentos de silencio y meditación, como por ejemplo en el momento de la “consagración”, donde a través de un ritual que puede desarrollar únicamente el sacerdote (varón, soltero, dedicado íntegramente al servicio de la iglesia y de las demás personas, consagrado a Dios), se convierte el pan (hostia: en forma circular) y el vino en el cuerpo y la sangre de Cristo. Este según lo observado es el momento central de la misa. Durante estos momentos las personas se arrodillaban frente a lo que vendría a ser el cuerpo de Cristo. Luego de una indicación se acercan en fila a recibir este pedazo de pan. Al terminar, el sacerdote les da una bendición como intermediario de Dios en la tierra y los despide. Hasta ahí la actividad. (No se tomaron fotos del ritual por respeto a la comunidad)
En cuanto a las personas que organizan estas actividades estaban los sodalites, el sacerdote (sodálite también), algunas consagradas y jóvenes.
En cuanto a sus características, empezando por el sacerdote, este vestía antes de la misa con un pantalón y con una camisa negra que en la parte superior del cuello tenía una especie de plástico flexible blanco llamado “cleri”. Cuando empezó la misa tenía otra vestimenta más compleja que será explicada a continuación:
Se coloca antes que nada una prenda llamada “amito” que desciende sobre sus hombros. Esto indica que no debe adormecerse en la ociosidad sino consagrarse fortalecido a las buenas obras y, además, demuestra que deberá tomar para sí las cargas. Luego se coloca el “alba” blanca alrededor del pecho, después se ciñe un cordón llamado “cíngulo” alrededor de la cintura. Por último, y lo que se observa a primera vista es la “casulla” que varía de color según el tiempo litúrgico (también año litúrgico, donde se hace memoria y se vive la vida de Cristo).
El resto de sodálites (no sacerdotes) que organizaban la actividad vestían con pantalón azul o veige, con camisa de manga corta (blanca, celeste, de cuadros en esos tonos) dentro del pantalón. Lucían ordenados en su forma de vestir.
El sodálite con el que se tuvo el contacto y la gente con la que se estableció comunicación fueron de un trato amable y acogedor. Tuvieron una actitud servicial en todo momento. Estuvieron abiertos a mostrarnos el lugar y sus actividades principales dentro del centro pastoral. El trato fue respetuoso tanto con los asistentes como entre los miembros del grupo.
Elegimos este grupo básicamente por tres razones.
La primera es que nos parece muy interesante la perspectiva de este movimiento, pues trata de buscar una igualdad para todos en un mundo plagado de injusticias y abusos. Los valores que anhela este grupo son la libertad y la dignidad. Nos parece muy importante esto debido a que en la actualidad existen muchas instituciones encargadas de velar por la seguridad mundial; sin embargo, son pocas las que realmente actúan con el objetivo de brindar dichos valores a la humanidad.
Un segundo punto importante creemos que es el hecho de basar todo el la fe. Es decir, confiar a ciegas en lo que dios te depara, eso sí, realizando acciones que te acerquen más a él. Recorrer el camino que dios te ha dado y vivir en armonía son los principales pilares de los seguidores de este movimiento. Desde nuestra perspectiva esta idea es muy atractiva, ya que demuestra esta confianza plena en un ser supremo que aunque no lo puedes ver lo puedes sentir.
Finalmente, nos parece muy importante resaltar el hecho de que los fundadores del sodalicio crean que la causa primordial de los problemas que pasa la sociedad mundial sea por motivos de religión. Como podemos apreciar entonces, este movimiento cree y piensa que todo tiene un punto de partida en la religión. Por un lado, creen que las dificultades que atravesamos son por motivos de fe y creencia y por otro lado, también tienen la idea de que la forma más adecuada y segura de resolver estos problemas en, justamente, con fe.
Por último, solo nos queda decir que si bien este grupo vive con la idea muy clara de la fe en dios, no significa que trabajen arduamente y sin felicidad uno y otro día exclusivamente para combatir los problemas de la sociedad, por el contrario, este movimiento también se basa en la felicidad del individuo, ya que esta logrará la paz interior y por consiguiente la plena fe y ayuda al prójimo.
"Yo encuentro en el Sodalitium Christianae Vitae un motivo de profundo consuelo, de inmensa alegría"
El Sodalicio se trata de una comunidad eclesial que surge a fines del siglo XX y se ve influenciado y orientado por los grandes documentos de la Iglesia. Se funda en las coordenadas del Concilio Vaticano II y empieza basandose e inspirandose en las ideas de éste. El padre Constancio Bollar bautizó el Sodalicio y ha sido considerado como el director espiritual de esta rama religiosa. Fue un tema conversado por diferentes sacerdotes debido a que se traba de una nueva familia espiritual en la Iglesia.
Luis Fernando Figari, identifica una inconformidad con la situacion mundial; pobreza e injusticias sociales. Aquí nace un anhelo que tiene como misión cambiar esta realidad a una en la cual las personas puedan vivir libres y dignamente. A partir de esta reflexión, Luis Fernando Figari se cuestiona y empieza a buscar respuestas. Concluye que el origen de la mayoría de estos problemas son de aspecto religioso y es asi como nace su idea de reunir un grupo de sacerdotes y laicos que tomen muy en serio el objetivo del bautismo y la confirmación.
En 1975 la organización empezó a tener una estructura más clara. A partir de este año, Luis Fernando Figari aceptó ser el principal responsable de esta nueva familia de la Iglesia. A partir de aquí se plasmó una comunidad fraterna de laicos consagrados, matrimonios y sacerdotes entregados al apostolado. En el año 1977 el Arzobispo de Lima aprobó el Sodalicio como una pía sociedad. Luego, el Cardenal Landázuri aprobó al Sodalicio y sus diferentes estatutos como una asociación elcesiastica de derecho público. Finalmente, en 1997 el padre Juan Pablo II dio su aprobación al Sodalicio de Vida Cristiana.
La razón por la cual hemos escogido el grupo “Sodalicio de Vida Cristiana” es que nos llamó la atención y nos pareció interesante la perspectiva del movimiento, pues trata de buscar la igualdad entre todos.