Existen muchos grupos religiosos en el Perú. Uno de ellos es el Sodalicio de Vida Cristiana (Sodalititium Christianae Vitae). Ellos descubren el llamado de Dios para vivir una vida cristiana plena siguiendo su espiritualidad propia. A continuación, daremos a conocer sobre su existencia, es decir su fundación, principales logros y principales actividades.
El Sodalicio es una institución de la Iglesia Católica, una Sociedad de Vida Apostolica, aprobada por el Papa Juan Pablo II en el año 1997. Su nombre universal es Sodalitium Christianae Vitae y sus siglas SCV. Se trata de la primera comunidad masculina de consagrados nacida en el Perú.
Cuando recién se inicio, solo podían formar parte de este movimiento personas netamente peruanas. Hoy en día, el movimiento cuenta con una gran diversidad de nacionalidades que dedican su vida a esta vocación.
Sus miembros se llaman sodálites. Ellos aspiran a configurarse con el Señor Jesús por el camino del amor filial a la Virgen María y a estar plenamente disponibles para el anuncio del Evangelio en las diversas realidades humanas. El Sodalicio está integrado por laicos y sacerdotes que tras un proceso de discernimiento (mínimo un año) han reconocido en sus vidas la vocación a consagrarse plenamente a Dios, realizar el apostolado y llevar una vida fraterna, aspirando a la perfección de la caridad.
Los integrantes del Sodalicio descubren el llamado de Dios para vivir la vida cristiana siguiendo una espiritualidad propia, esto es, un camino espiritual concreto, suscitado por el Espíritu Santo dentro de la común espiritualidad de la Iglesia.
Como todo movimiento religioso, ellos cuentan con ciertas características que los definen y las cuales son fundamentales para poder vivir y seguir una espiritualidad propia:
El Sodalicio es una institución de la Iglesia Católica, una Sociedad de Vida Apostolica, aprobada por el Papa Juan Pablo II en el año 1997. Su nombre universal es Sodalitium Christianae Vitae y sus siglas SCV. Se trata de la primera comunidad masculina de consagrados nacida en el Perú.
Cuando recién se inicio, solo podían formar parte de este movimiento personas netamente peruanas. Hoy en día, el movimiento cuenta con una gran diversidad de nacionalidades que dedican su vida a esta vocación.
Sus miembros se llaman sodálites. Ellos aspiran a configurarse con el Señor Jesús por el camino del amor filial a la Virgen María y a estar plenamente disponibles para el anuncio del Evangelio en las diversas realidades humanas. El Sodalicio está integrado por laicos y sacerdotes que tras un proceso de discernimiento (mínimo un año) han reconocido en sus vidas la vocación a consagrarse plenamente a Dios, realizar el apostolado y llevar una vida fraterna, aspirando a la perfección de la caridad.
Los integrantes del Sodalicio descubren el llamado de Dios para vivir la vida cristiana siguiendo una espiritualidad propia, esto es, un camino espiritual concreto, suscitado por el Espíritu Santo dentro de la común espiritualidad de la Iglesia.
Como todo movimiento religioso, ellos cuentan con ciertas características que los definen y las cuales son fundamentales para poder vivir y seguir una espiritualidad propia:
* La vivencia integral de la fe como don que ilumina la mente, transforma el corazón y se proyecta en la acción.
* La centralidad del misterio trinitario y la plena participación en la Comunión Trinitaria de Amor como horizonte de máxima realización humana.
* El reconocimiento de la Encarnación del Verbo Eterno.
* El amor filial a Santa María
* La dimensión comunitaria.
El esfuerzo alegre y perseverante por vivir una espiritualidad de la vida cotidiana.
* La acogida responsable y el anuncio ardoroso del don de la reconciliación.
* La eclesialidad
Realizan su apostolado buscando la perfección en la caridad en el anuncio del Evangelio de la Reconciliación y expresando su solidaridad cristiana con los pobres y marginados, con los jóvenes, las familias, y en la evangelización de la cultura.
Trabajan con la juventud, pues consideran que ellos son el futuro de la sociedad y los líderes del cambiado, llevando el mensaje del Señor Jesús y el amor a la Iglesia, desde el testimonio personal y el anuncio de la fe. Dicho trabajo se realiza en grupos parroquiales, universidades, centros de instrucción superior, colegios, asociaciones de jóvenes, entre otros. También, trabajan solidariamente con los pobres y los desposeídos. Para los sodalites existe una solidaridad con el hermano concreto, particularmente con el débil, el pobre, el que sufre y el enfermo el marginado. La defensa de la vida, dignidad, libertad y derechos de la persona humana es una característica de la proyección social del Sodalicio de Vida Cristiana.
Por otro lado, el Sodalicio se compromete decididamente con la evangelización de la cultura mediante la enseñanza en diversos niveles como por ejemplo, libros, folletos, revistas, artículos, programas radiales, agencias de noticias, páginas web, conciertos, CDs, cuadros, entre otros.
Su apostolado no solo consiste en los jóvenes y los mas necesitados, abarca muchos campos más. Entre ellos sobresale la promoción de la familia, “es la primera sociedad humana”, fuente de todas las demás instituciones. Buscan promover que las familias se constituyan en verdaderas personas rodeadas de amor en donde se viva la acogida al Espíritu, la integración entre sus miembros, el respeto a la libertad de cada uno y la apertura a la vida, desde una espiritualidad de la vida familiar que nutra y sustente el despliegue según el Plan de Dios.
La Familia Sodálite es el conjunto de personas, instituciones y obras que se adhieren a la espiritualidad del Sodalitium Christianae Vitae, conocida como la espiritualidad sodálite. Alcanza a muchos millares de personas, que identificadas con la espiritualidad sodálite buscan vivir sus existencias como hijos de la Iglesia, recorriendo el camino de amorización por la piedad filial a María, aspirando a vivir la santidad y dar gloria a Dios con su vida cotidiana y acción.
Trabajan con la juventud, pues consideran que ellos son el futuro de la sociedad y los líderes del cambiado, llevando el mensaje del Señor Jesús y el amor a la Iglesia, desde el testimonio personal y el anuncio de la fe. Dicho trabajo se realiza en grupos parroquiales, universidades, centros de instrucción superior, colegios, asociaciones de jóvenes, entre otros. También, trabajan solidariamente con los pobres y los desposeídos. Para los sodalites existe una solidaridad con el hermano concreto, particularmente con el débil, el pobre, el que sufre y el enfermo el marginado. La defensa de la vida, dignidad, libertad y derechos de la persona humana es una característica de la proyección social del Sodalicio de Vida Cristiana.
Por otro lado, el Sodalicio se compromete decididamente con la evangelización de la cultura mediante la enseñanza en diversos niveles como por ejemplo, libros, folletos, revistas, artículos, programas radiales, agencias de noticias, páginas web, conciertos, CDs, cuadros, entre otros.
Su apostolado no solo consiste en los jóvenes y los mas necesitados, abarca muchos campos más. Entre ellos sobresale la promoción de la familia, “es la primera sociedad humana”, fuente de todas las demás instituciones. Buscan promover que las familias se constituyan en verdaderas personas rodeadas de amor en donde se viva la acogida al Espíritu, la integración entre sus miembros, el respeto a la libertad de cada uno y la apertura a la vida, desde una espiritualidad de la vida familiar que nutra y sustente el despliegue según el Plan de Dios.
La Familia Sodálite es el conjunto de personas, instituciones y obras que se adhieren a la espiritualidad del Sodalitium Christianae Vitae, conocida como la espiritualidad sodálite. Alcanza a muchos millares de personas, que identificadas con la espiritualidad sodálite buscan vivir sus existencias como hijos de la Iglesia, recorriendo el camino de amorización por la piedad filial a María, aspirando a vivir la santidad y dar gloria a Dios con su vida cotidiana y acción.
Los integrantes de la Familia Sodálite buscan un mundo mejor, más justo, fraterno y reconciliado, por lo que se encuentran comprometidos con el desarrollo integral del ser humano. Cuenta con seis fundaciones asociativas también fundadas por Luis Fernando Figari: La Fraternidad Mariana de la Reconciliación, las Siervas del Plan de dios, el Movimiento de Vida Cristiana, la Asociación Maria Inmaculada y la Hermandad de Nuestra Señora de la Reconciliacion.
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