viernes, 9 de octubre de 2009

En 1993 los alumnos del colegio Markham, inspirados por su compañero Manolo González que padecía de cáncer, inician lo que hoy es Ponle Corazón, colecta que organiza la Fundación Peruana de Cáncer a nivel nacional y que anualmente ayuda a niños de bajos recursos y que padecen de cáncer. A continuación, analizaremos los diversos puntos que pudimos observar durante nuestra visita a la oficina principal de Ponle Corazón. Dicha oficina se ubica en la Calle Tarata 269, oficina 213 Miraflores. Hace algunos años la oficina principal se encontraba dentro del Hospital Neoplásicas pero por motivos de fuerza mayor se mudaron. A lo largo de la visita no surgió ningún tipo de contacto con los niños que padecen la terrible enfermedad (cáncer) pero si pudimos establecer un contacto con las voluntarias encargadas de prolongarles la vida a los niños enfermos.

Estrategia de observación:

“La observación constituye un acercamiento a la realidad durante y de la manera en que esta misma sucede”

Es importante resaltar, en primer lugar, que la sociedad a la que observamos es una sociedad abierta. Esto quiere decir que tienen la idea de que el mundo es de todos y por lo tanto todos tenemos derecho a vivir en paz y tranquilos. Los niños, en particular, son sus principales beneficiados.

Como sabemos bien, muchas veces el entrar “intempestivamente” a un lugar (en este caso el sitio que visitamos) puede generar que nos vean como “invitados” lo cual no es que este mal; sin embargo, esta apreciación que se tuviera de nosotros afectaría el comportamiento habitual de las personas que justamente queremos analizar.

Por este motivo quisimos “formar parte” de la vida habitual de las personas que atendían en este lugar. Para esto, dos de nuestros miembros fueron al lugar como simples y comunes donantes. Por otro lado, utilizamos una técnica muy común en la observación: la entrevista. Uno de nuestros integrantes, realizó algunas preguntas “como el que no quiere la cosa” acerca de la cantidad de donantes que recibían y también acerca de que era lo que principalmente se donaba.

También se tuvo una conversación con Rodrigo Reategui una persona parte del Comité juvenil de la organización Ponle Corazón. Como podemos apreciar entonces, se realizaron algunas técnicas para “adentrarnos” en el ambiente en el que estábamos, para, de esta forma, evitar que los comportamientos cambien radicalmente con nuestra presencia.

Al ser una oficina sumamente chica en la calle Tarata, nuestra división fue casi mínima. Los cinco, teníamos una libreta en la que anotábamos todo lo que veíamos o escuchábamos que nos llamara la atención y una vez que nos retiramos de la oficina comparamos nuestros diversos comentarios y llegamos a diversas conclusiones. No pudimos conversar con la directora puesto que teníamos que haber pedido una previa cita con ella, pero si pudimos conversar con algunas voluntarias que se encargaban de diversas tareas que explicaremos después y con la secretaria de la presidenta Pilar de la Piedra quien nos atendió con mucha amabilidad. Al ser un trabajo de observación, no dedicamos mucho tiempo a preguntas, es decir no les hicimos muchas preguntas y preferimos mirar y conocer la oficina.

Ponle Corazón no es trabajar como en cualquier oficina. En primer lugar, no existe un horario fijo de oficina, las voluntarias podrán ir entre las 11 y las 6 a realizar las diversas actividades planeadas para el día, mes o año. Cada voluntaria ha sido asignada a un área por decirlo así. Por ejemplo, algunas se encargan de organizar la colecta anual que se realiza en el mes de Junio a nivel nacional. Otras, visitan frecuentemente el Albergue Frieda Heller ofreciéndoles diversos tipos de apoyo como por ejemplo educacional, emocional, entre otros. A mediados del año, se encargan de organizar la fiesta de navidad que siempre se lleva a cabo en la quincena de Diciembre en la que es un momento sumamente agradable con algunos niños en la que se les ofrece un pequeño show infantil, algunos regalos, paneton y leche. Es un momento diferente en el que logran distraerse y salir del hospital en el que muchas veces se encuentran encerrados.

Para esta primera parte, pudimos observar la amabilidad, paciencia y buen trato de las voluntarias. Siempre sonrientes y atentas a toda duda que pudiéramos tener. Entre ellas, también existía mucha amabilidad y buen trato. En ningún momento observamos ningún tipo de energía negativa, siempre atentas con una sonrisa de oreja a oreja. Muchas veces, en otras oficinas o centros de trabajo, se puede vivir un ambiente de tensión, o la recepcionista está teniendo un mal día y muchas veces sus emociones son transmitidas a los demás. En Ponle Corazón, el amor, la ternura y el buen trato siempre estarán presentes.

“La ventaja y riqueza de la observación reside en que nos permite obtener información sobre el problema o tema que nos interesa, tal y como éste se produce, es decir, en el mismo contexto y momento en que este se desarrolla.”


Contexto de la Observación:
Llegamos a calla Tarata bajándonos en la calle Alcanfores, caminamos hasta encontrar el edificio 269. Subimos al segundo piso ya que ahí se encuentra la oficina de Ponle Corazón. Es una oficina literalmente chica, cuenta con cuatro cuartos. Los tres primeros son blancos, con un par de cuadros alrededor, totalmente simples, un poco desordenados y tienen una mesa rectangular en el medio con ocho sillas alrededor.
No pudimos entrar al primer cuarto pues estaba cerrado, pero si entramos al segundo y al tercero.
María, la secretaria, tiene un escritorio en la entrada que solo tiene un teléfono y una computadora encima. En el mapa, cada punto azul refleja el lugar donde cada uno de nosotros estuvo observando .

Sujetos de observación:

Muchas de las voluntarias son madres de niños que han padecido de esta terrible enfermedad, o amigas cercanas. Tienen que tener como mínimo 40 años y tener un trabajo que no sea de tiempo completo. La mayoría son amas de casas y dedican la mayoría de su tiempo al voluntariado.


Las voluntarias son señoras, muchas casadas o separadas mayores de 40 años. Su uniforme consiste en una falda y blusa azul, como un jumper o enterizo. Usan un pañuelo rojo con puntos blancos el cual adornan con diversos pines. En invierno, usan una chompa roja. Y el color de sus zapatos es azul. Son mujeres recontra alegres, carismáticas, atentas y serviciales.

Por otro lado, existe el comité juvenil que fue fundado por 8 alumnos del colegio Markham que se graduaron en el año 2003 los cuales no presentan ningún tipo de uniforme. Ellos se encargan de recolectar jóvenes para las colectas y para la fiesta de navidad con los niños que estén siempre dispuestos a ayudar. La colaboración de dichos jóvenes consistirá en decorar la fiesta, ir a la puerta del hospital neoplasica (lugar donde se realiza la fiesta de navidad) y recoger a un niño e invitarlo a la fiesta, conversarle, brindarle todo el amor y cariño que todo niño quiere recibir. Así mismo también, tienen la labor de realizar la colecta. Los jóvenes, al igual que las voluntarias tienen una actitud positiva, un espíritu emprendedor, ganas de ayudar, de dar lo mejor de si mismos para el bienestar y salud de los demás Son hombres y mujeres sumamente serviciales entre los 20 y 23 años.

El día de nuestra visita, mientras observábamos el local, llego uno de los miembros del comité juvenil. Su nombre es Rodrigo Reategui, ex alumno del colegio Markham, estudiante de la Agraria. Su madre, voluntaria de Ponle Corazón, Mónica Munar le había pedido un favor. Rodrigo al ser estudiante, no puede dedicar todo su tiempo pero se le notaba super atento y ayudaba en todo lo que podía. El recogió diversas donaciones que se habían hecho en el hospital como por ejemplo rompecabezas, pañales, entre otras cosas y las traslado a la oficina principal para luego llevarlas al albergue.

La relación que existe tanto entre el comité juvenil y las voluntarias con los desconocidos es sumamente bondadosa. Son personas que dedican su vida a ayudar e intentar salvar vidas por lo tanto, sus personalidades son amorosas y cariñosas. A lo largo de nuestra visita a la oficina, con la persona que más tiempo pasamos fue con Mónica Munar. Ella nos contaba que había tenido una vida bastante difícil pero que había encontrado el lugar perfecto donde podría escapar de todo lo malo de su vida y encontrar el amor que le faltaba. Ella es sumamente feliz ayudando a los que no pueden costear un tratamiento tan caro como el cáncer y se siente bien luego de haber salvado algunas vidas de diversos niños que serán el futuro de nuestro país.

Por otro lado, las voluntarias se llevan bien, entre ellas siempre están conversando, riéndose, sonriendo. Siempre existe el caso en el cual una tiene un mal día e intenta desquitarse con los demás pero al llegar a la oficina, logra olvidarse de todos sus problemas. El voluntariado de Ponle Corazón no consiste en un trabajo denso, consiste en una tarde servicial.

Otras observaciones:

Conversando con María, la secretaria, nos dijo que justo el miércoles 07 de octubre, día de nuestra visita, la oficina se encontraba un poco alborotada. Es decir, un día tranquilo en Ponle Corazón, es un día en la oficina solo las voluntarias. Es muy raro ver a los jóvenes del comité juvenil, este día fue Rodrigo de visita. Nos encontrábamos nosotros como observadores, y había movimiento por ser el mes de octubre y estamos cerca a la fiesta de navidad.

Conclusiones:

  • ¿A qué modo social pertenece el grupo (adscriptivo, semi-adscriptivo o abierto)?

- Ponle Corazón pertenece a un grupo abierto. Ellos se basan en la ideología de que el mundo es de todos y por lo tanto todos tenemos derecho a vivir en paz y tranquilos. Los niños con cáncer, en particular, son sus principales beneficiados.

  • ¿Los miembros del grupo tienen creencias o prácticas culturales que a ustedes les resulten extrañas, incomprensibles o irracionales? De ser el caso, deben señalarlas

- Tanto las voluntarias de Ponle Corazón como el comité juvenil, no presentan ningún tipo de creencias que nos resultaron extrañas. Como ya mencionamos, su ideología se basa en ayudar a los más necesitados. Su misión es que ningún niño peruano enfermo de cáncer muera por falta de recursos. Ellos harán lo imposible por salvar vidas o brindarle calidad de vida a los más necesitados.

  • Dichas prácticas, ¿obedecen a alguna "necesidad" (desde la perspectiva de Harris) no visible ni aparente por parte de los miembros del grupo? Aquí se debe intentar un análisis etic-mental.

- Las prácticas realizadas de este grupo se basan en ayudar a los demás, debido a que, ellos sienten la necesidad de ayudar de una u otra manera a las personas que padecen esta terrible enfermedad, ya que se sienten obligados y comprometidos con los niños, debido a que son una esperanza mas de vida para ellos contra este mal y aparte porque las personas de este grupo se sienten identificadas con las víctimas de esta enfermedad por experiencias pasadas. Son por estos motivos, que estas personas solidarias se sienten obligadas ayudar sin recibir nada a cambio.