En 1993 los alumnos del colegio Markham, inspirados por su compañero Manolo González que padecía de cáncer, inician lo que hoy es Ponle Corazón, colecta que organiza la Fundación Peruana de Cáncer a nivel nacional y que anualmente ayuda a niños de bajos recursos y que padecen de cáncer. A continuación, analizaremos los diversos puntos que pudimos observar durante nuestra visita a la oficina principal de Ponle Corazón. Dicha oficina se ubica en la Calle Tarata 269, oficina 213 Miraflores. Hace algunos años la oficina principal se encontraba dentro del Hospital Neoplásicas pero por motivos de fuerza mayor se mudaron. A lo largo de la visita no surgió ningún tipo de contacto con los niños que padecen la terrible enfermedad (cáncer) pero si pudimos establecer un contacto con las voluntarias encargadas de prolongarles la vida a los niños enfermos.
Estrategia de observación:
“La observación constituye un acercamiento a la realidad durante y de la manera en que esta misma sucede”
Es importante resaltar, en primer lugar, que la sociedad a la que observamos es una sociedad abierta. Esto quiere decir que tienen la idea de que el mundo es de todos y por lo tanto todos tenemos derecho a vivir en paz y tranquilos. Los niños, en particular, son sus principales beneficiados.
Como sabemos bien, muchas veces el entrar “intempestivamente” a un lugar (en este caso el sitio que visitamos) puede generar que nos vean como “invitados” lo cual no es que este mal; sin embargo, esta apreciación que se tuviera de nosotros afectaría el comportamiento habitual de las personas que justamente queremos analizar.
Por este motivo quisimos “formar parte” de la vida habitual de las personas que atendían en este lugar. Para esto, dos de nuestros miembros fueron al lugar como simples y comunes donantes. Por otro lado, utilizamos una técnica muy común en la observación: la entrevista. Uno de nuestros integrantes, realizó algunas preguntas “como el que no quiere la cosa” acerca de la cantidad de donantes que recibían y también acerca de que era lo que principalmente se donaba.
También se tuvo una conversación con Rodrigo Reategui una persona parte del Comité juvenil de la organización Ponle Corazón. Como podemos apreciar entonces, se realizaron algunas técnicas para “adentrarnos” en el ambiente en el que estábamos, para, de esta forma, evitar que los comportamientos cambien radicalmente con nuestra presencia.
Al ser una oficina sumamente chica en la calle Tarata, nuestra división fue casi mínima. Los cinco, teníamos una libreta en la que anotábamos todo lo que veíamos o escuchábamos que nos llamara la atención y una vez que nos retiramos de la oficina comparamos nuestros diversos comentarios y llegamos a diversas conclusiones. No pudimos conversar con la directora puesto que teníamos que haber pedido una previa cita con ella, pero si pudimos conversar con algunas voluntarias que se encargaban de diversas tareas que explicaremos después y con la secretaria de la presidenta Pilar de la Piedra quien nos atendió con mucha amabilidad. Al ser un trabajo de observación, no dedicamos mucho tiempo a preguntas, es decir no les hicimos muchas preguntas y preferimos mirar y conocer la oficina.
Ponle Corazón no es trabajar como en cualquier oficina. En primer lugar, no existe un horario fijo de oficina, las voluntarias podrán ir entre las 11 y las 6 a realizar las diversas actividades planeadas para el día, mes o año. Cada voluntaria ha sido asignada a un área por decirlo así. Por ejemplo, algunas se encargan de organizar la colecta anual que se realiza en el mes de Junio a nivel nacional. Otras, visitan frecuentemente el Albergue Frieda Heller ofreciéndoles diversos tipos de apoyo como por ejemplo educacional, emocional, entre otros. A mediados del año, se encargan de organizar la fiesta de navidad que siempre se lleva a cabo en la quincena de Diciembre en la que es un momento sumamente agradable con algunos niños en la que se les ofrece un pequeño show infantil, algunos regalos, paneton y leche. Es un momento diferente en el que logran distraerse y salir del hospital en el que muchas veces se encuentran encerrados.
Para esta primera parte, pudimos observar la amabilidad, paciencia y buen trato de las voluntarias. Siempre sonrientes y atentas a toda duda que pudiéramos tener. Entre ellas, también existía mucha amabilidad y buen trato. En ningún momento observamos ningún tipo de energía negativa, siempre atentas con una sonrisa de oreja a oreja. Muchas veces, en otras oficinas o centros de trabajo, se puede vivir un ambiente de tensión, o la recepcionista está teniendo un mal día y muchas veces sus emociones son transmitidas a los demás. En Ponle Corazón, el amor, la ternura y el buen trato siempre estarán presentes.
“La ventaja y riqueza de la observación reside en que nos permite obtener información sobre el problema o tema que nos interesa, tal y como éste se produce, es decir, en el mismo contexto y momento en que este se desarrolla.”